Sola yo, sigo aquí

porqué yo tendría que cambiar, nadie más lo va intentar y no entienden que sigo aquí...

lunes, mayo 02, 2005

Too late but... The dream becomes true.

…volteé rápidamente pues reconocí esa voz que dentro de mis huesos producía una resonancia que mis neuronas claramente clasificaban como dulce y melodiosa:
-yo eh eh eh yo…
¿Qué digo? ¡Dios mío! ¿por qué no estoy lista para este tipo de situaciones?
-¿De chismosa verdad?
Para qué negarlo si era más que la verdad, pero ahora más que curiosa me encontraba apantallada, después de largo tiempo de no dirigirnos la palabra, el muchacho de aire pueblerino me miraba fijamente y yo le sentía cerca.
De pronto su abrumadora voz rompió aquel precioso momento diciendo: “hace mucho que quería hablar contigo”. ¡Glup! El momento había llegado, incluso llegué a pensar que se olvidaría todo antes de que él y yo volviéramos estar solos, sin nadie más.
-¿Y crees que este es el mejor momento?
Era obvio, trataba de escapar de aquel interrogatorio que marcaría mi vida para siempre, pero tal como se veía venir iba a ser difícil de evitar.
-Sí
-Pues entonces ni hablar.
-Más bien pues a hablar ¿no?
Nerviosa y titubeante quise alejarme de ahí, pero no pude, no se si fue la duda o el hecho mismo de que estuviera frente a mi el dueño de todos mis suspiros.
-¿Por qué lo hiciste?
Oh sí, lo sabía ¿De qué más podría querer hablar sino de aquel día? Me sentía relativamente tranquila hasta ese preciso momento en el que todo lo que acababa de ver se comenzaba a olvidar.
Ni modo, era el momento de decirle todo lo que no había podido salir de tu boca por pena y quizás también por miedo a perderlo. ¡Mira que estupidez! Perderlo, ja, ¿pues cuando lo tuviste?
Antes de que siquiera pudiera despegar los labios, secos, uno del otro, él me dijo.
-Me metiste en un buen lío ¿Lo sabías?
Lo negué, moví mi cabeza de un lado para otro y lo negué, claro que lo sabía pero como podía enmendar mi error,¿hablando con Chal? Ni siquiera me iba a oír. Me angustié de nuevo, tanto como al día siguiente de que sucedió aquello. Temblé por dentro, pero saqué valor de no sé donde y proseguí.
-Pero lo imaginé.
¡Que tontería! Había imaginado un millón de cosas acerca de él, pero la única cosa de la que tenía la total y absoluta certeza era de que por mi culpa Chal se encontraba furiosa e indignada, tanto que había decidido retirarle la palabra.
Esbozó una sonrisa cínica, pero encantadora, volteó la cara para perder la mirada un rato, quizás para acomodar sus ideas y no pronunciar palabras muy hirientes, aunque sé que eso quería muy en el fondo, herirme. Y no lo culpo yo hubiera deseado lo mismo. Yo solo me quedé mirándolo y en la expectativa de lo que pudiera decir.
-Pero ¿Por qué…
Buena pregunta, lástima que la respuesta fuera tan tonta. Volteé a ver mis zapatos blancos llenos de tierra. Comencé hablando fuerte pero al llegar a las ultimas dos palabras de mi frase me di cuenta de lo que estaba diciendo y casi susurré y baje la cabeza como para pedir perdón.
-Quería estar contigo… nada más.
El plan era otro, yo argumentaría exceso de alcohol en la sangre y 0011 un descuidado error, pero no pude mentir esa era la verdad. Aquella canción que se escuchaba a lo lejos acaba de terminar y eso me hizo acordarme de 0011 y GDR, quise voltear un poco de reojo para saber que estaba pasando con ellos, pero una mano en cámara lenta que se dirigía hacia mi rostro lo impidió. Cuando sentí su piel en mi mejilla sentí como todo mi cuerpo se estremeció. Volteé hacia arriba y me di cuenta de cuanto había deseado que aquello pasará, pero ahora solo podía pensar en que sus palabras no serían las que había yo imaginado para ese momento.
-Pinky, ¿Por qué me quieres tanto?
¡Basta! El interrogatorio se acabó, no iba a seguir respondiendo cosas hasta que él no me dijera lo que yo quería escuchar. Enérgicamente emití un pregunta casi en forma de acusación y hasta parecía que me encolerizaba el sólo pensarla.
-¿Por qué no puedes quererme tú?
Me costó tanto sostener aquella mirada censuradora, que incluso sentí gastarse muchas de mis energías obtenidas por las tres botellas de cebada fermentad que acaba de tomar. Pensé que no me iba a contestar, pero en cambio se acercó aun más puso su otra mano sobre mi cara y con un volumen mucho más alto, como para que no fuera a ser que no lo oyera, pronunció lenta y marcadamente.
-Pero si tú eres lo que más quiero.
… ¿?...
¡Wow! Nadie se lo podía haber esperado, y menos yo que pensaba que… Que más da ¡Me quiere! Woohoo! Momento entonces…
Antes de que pudiera exponer la pregunta que me estaba cincelando la cabeza profirió, un poco ya desesperado, la que sería la insistente interpelación de la noche.
-¿Ahora sí me puedes decir por qué lo hiciste?
¡Ah pero que muchacho tan terco! Mi mirada ya había cambiado a dulce y angelical, obviamente después de haber estado en un estado de total admiración, y antes de eso enojo.
-Ya te lo dije, ¿no me escuchaste?
Se empezó a reír, y confundida le arrebate mi rostro de sus manos, ¡valla tipo! Se estaba burlando. ¿Había sido todo un juego para ver mi reacción? Empezaba a molestarme de nuevo; al darse cuenta de esto inclinó un poco el cuerpo y me dijo al oído, sin bajar mucho el volumen, tal vez lo hizo para que entendiera, aunque no funcionó, sus palabras me dejaron igual de estupefacta que como si no las hubiera podido oír bien.
-No quiero saber porque entraste, eso ya lo sé, quiero saber ¿por qué te fuiste, si traté de abrazarte lo más fuerte posible para que no pudieras huir?
Era otra cosa de las que jamás me hubiera esperado. Era absurdo esperar que contestará aquella pregunta tan pretenciosa, y sin embargo lo quería hacer, pero un fuerte escalofrío, al notar mi conciencia, un poco turbia, lo que se avecinaba, lo impidió.
Su faz se acercaba de una forma amenazadora a mi, y sus ojos se iban cerrando al mismo tiempo que sus dedos daban pasos cautelosos sobre mi cintura. De pronto la cámara lenta casi se congeló y en tres tiempos mis ojos se cerraron y su besó llegó…
No podría describir nada de lo ahí pasó, las palabras volverían absurdo todo, solo sé que fue lo que en una vida no se podría olvidar ni explicar. Pero hoy aquí viendo las moscas del techo, con le edor de 0011 puedo decir que lo AMO y ya.

*En memoria de Wallace.
Tenía que hacerlo antes del verdadero final